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Nelson Morales: "En casa de los Torres"




La historia poco conocida del Profesor y Cronista Ángel Custodio Morales (Cont.)

En casa de los Torres colaboro con ciertos quehaceres del hogar: como realizar las compras mañaneras en el abasto y darle de comer a unos perros de casa, propiedad de otro hijo de la Sra. llamado Vicente Torres. Mi estancia allí fue muy cómoda y placentera, me asimile con toda la familia, acomodándome a sus normas y costumbres. Era como un miembro más del grupo. Recuerdo que una de las normas que había que observar, era que si alguno de los muchachos salía a la calle por la noche tenía que estar en la casa a las nueve, de lo contrario se quedaba fuera. En algunas ocasiones que me atreví a ir al cine en funciones de 7:30 PM y resultaba que la película finalizaba casi a las nueve, y tuve que dormir en el corral, en donde estacionaban los camiones de la familia. Y es que, el trayecto desde la plaza “Ribas”, hasta la residencia era bastante largo para cubrirlo a pie. El asunto no era, quedarse allí, debido a que dicho corral no tenía impedimento para entrar y uno podía dormir dentro de cualquiera de los carros allí estacionados. El Asunto era que el día siguiente tenía que prepararme para las bromas que le gastaría el Sr. Vicente Torres, hermano del Sr. José Manuel. El Sr. Vicente visitaba su mamá todos los días por la mañana. Él era un Sr. Bastante bromista y siempre con el chiste a flor de labios. Sus chistes eran sanos y sólo buscaban hacer reír. En cambio su hermano, José Manuel, era más serio, pero muy tratable. Aún hoy en día (año 2001) el Sr. José mantiene esa característica. Otra cosa que recuerdo de mi estancia en casa de los Torres, eran las conversaciones que sosteníamos en grupo, en donde intervenía el Sr. Fulgencio Herradas, que es el padre de Enrique y hermano de la Sra. Leónides, el Sr. José Manuel y yo. En esas tertulias tratábamos sobre los aconteceres del país, de política, del pasado, como del presente. Hablábamos sobre el gobierno del General Gómez, del movimiento en que tomó parte Juan Vicente Gómez y en el que participó el padre del Sr. José Manuel, el General Torres. Me contaba el Sr. José que su papá acompañó a este ejército comandado por Cipriano Castro y que cuando Gómez se hizo dueño de la situación, fue leal a ese gobierno, pero por desavenencias ocurridas después, fue encarcelado en las mazmorras de Puerto Cabello por espacio de 20 años. Por eso el Sr. José nunca le gustó la política, ni mucho menos los cargos político. Tertulias como esas eran las que sosteníamos siempre en casa de los Torres. Eran amenas y uno aprendía muchas cosas de historia…
Por fin la fecha de las inscripciones 
Llegó por fin la fecha de las inscripciones en el liceo y como siempre mi hermano Enrique va a ser mi representante. Ya como alumno oficial, me presento al primer día de clases, experimentando un gran cambio, ya que todos los alumnos debíamos usar partó y me llamó mucho la atención el hecho de tener que dar los buenos días o buenas tardes, según el caso, entre los alumnos. Yo, al notar que se saludaban unos y otros comencé a hacerlo también. Otra cosa que me llamó la atención también, fue que en cada clase, tenía un profesor distinto, especializado en la materia, a diferencia de la primaria. En el liceo encontré, aunque cursando segundo año, a muchos de los que fueron compañeros de sexto grado, como “Cayito”, Karin Mora y otros. Habían profesores muy buenos, quienes dominaban su asignatura y sabían transmitir los conocimientos al alumnado. Así recuerdo a educadores de la talla de Pedro Rosales, de geografía e historia; y además era el Director del Liceo; al profesor Wolfgang, de matemáticas quien también era el cura párroco de “El Consejo”; la profesora Débora, de castellano y literatura; al Profesor Guillermo Blanco Rondón, de biología química e Inglés; profesor Ferro, de educación artística; profesor Velásquez, de inglés y francés. Es de hacer notar que para esa época se dictaba el idioma francés en bachillerato desde el primero hasta el tercer año. En síntesis, contábamos con un tren de profesores de primera línea. 
En aquellos años quien no aprobará el primer lapso, que se realizaba en el mes de febrero, perdía el año. En febrero el alumno que no aprobaba era llamado a la Dirección, se le entregaban sus documentos y listo, no podía continuar estudiando ese año. Yo, como ingresé con diez puntos y pensando que la mayoría tenía más de catorce en adelante, tendrían más oportunidad, pero el esfuerzo que hice al principio del año escolar, dio sus frutos, porque en el listado que habían colocado en la cartelera no aparecía mi nombre, había aprobado el lapso, había vencido un obstáculo. Mi calificación de diez puntos que traía de sexto grado tenía más valor que las altas notas que tenían muchos alumnos. Esos alumnos tuvieron que retirarse por no dar la talla, yo, el Zuateño de pura cepa, el muchacho sin recursos económicos, el campesino, estaba venciendo el ambiente que me rodeaba en mi pueblo Zuateño. Ya el complejo que me presionaba no existía. Todos me trataban muy bien, decía chistes, me reunía con ellos para la realización de tareas, además los conocimientos básicos sobre el inglés me permitía ayudar a los compañeros de clase en esa asignatura. Es bueno aclarar que yo era el único muchacho negro de la clase y del liceo, aunque eso no me causaba ningún complejo, ni trabas en mi desenvolvimiento con los demás. Allí en el primer año conocí nuevos compañeros, tales como la German Fleitas Núñez, que era de El Consejo, gran echador de bromas; Fernando y Felipe Padrón de la Curía; Abel y Omar Porrás, los Hermanos Toro, a quienes todos distinguíamos como Toro, el “bueno” y Toro el “malo”. No era que uno fuera bueno o malo en el sentido estricto en la palabra, sino porque uno era serio y el otro rochelero y chistoso. Otros compañeros de clase que recuerdos son dos. Hernández, de San Mateo; Luis Rodríguez, “el Curita” como le decíamos. Era cantante del coro de la Iglesia Matriz junto con “Cayito”; David Barrios, Romelio Ramos, “el Cubano” venido de la isla de Fidel Castro; Freddy Orta, Pedro Elías, Alejandro Navarro, “Cotejo”; Carlos Jesús Morales; Figueredo; Teresitas Mata; Ángel Acero; “Yeyo” Uztariz; “Cochinito” Araujo; Nilsa Bold; Reina Ceballos, de San Mateo; Mireya Pérez; Julia Pérez Caballero, Gisela Pastori; Carmen Muñoz y otros. Además estaba en el mismo grupo mi compañero de sexto grado e integrante del grupo familiar de los Torres, Juan Pérez (hoy Juan Torres Pérez) hijo del Sr. José Manuel Torres en cuya casa yo me hospedaba. Todos los alumnos de la sección formábamos un grupo homogéneo y trabajábamos con respecto, unos y otros.
Esta historia continuará…
Extraído del libro: “Memorias de un Zuateño de Pura Cepa”, escrito por el Profesor y Cronista Ángel Custodio Morales… Allí les dejo ese dato…


Nelson Morales: "En casa de los Torres" Revisado por Redacción La Lupa on octubre 30, 2017 Calificacion 5

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