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Irene de Torres y su arte culinario





Recuerdo el sol ardiente de las tardes dominicales en el stadium Ángel Ramírez en El Consejo, y el viejo ranchito construido con madera que de manera improvisada servía de kiosco para instalar el fogón y los mesones sobre los que posaban los canastos con empanadas, arepitas, hallaquitas de Chicharrón, Bollos y hallacas entre otros platos exquisitos, que Irene en conjunto con su prole le brindaban al aficionado del beisbol cada domingo.
Irene llegó una mañana cualquiera del día domingo mirando las montañas pintadas de amapolas en donde se dibujaba un horizonte lleno de luchas, sacrificios y abnegación, que la invitaba a recorrer el arte culinario, que más tarde le permitió convertirse en pieza obligada cada desayuno y almuerzo del Beisbolista y público concurrente en general que asistían de manera sana al disfrute del  evento deportivo y al deleite de los mejores menúes que Irene ofrecía en sus tarjetones que lucían en las paredes olorosas a manteca, guiso, hervido y teretere, que se expandían por la atmosfera del viejo terreno atrayendo como imán al cliente que acudía al buen trato de Irene y su parentela. Mujer bonachona que detrás de aquel delantal estampado de flores alegres, se escondía la nobleza de una dama que con esfuerzo, tesón y optimismo escribía en las bases del Stadium una lección histórica rociada con  las lágrimas del trabajo duro y bendita con el sudor de la frente que le daba el pan nuestro de cada día. Fueron muchos soles e inviernos que su cantina llevó y que ella soportó con paciencia y humildad demostrando la ecuanimidad de la mujer en el plano laboral.
La Historia de Irene sigue viva en la memoria consejeña, porque sus platos todavía son menú esencial en la comarca consejeña que lleva inconscientemente a una página que no está en blanco, sino con una escritura que conmueve.
Irene sin pensarlo conoció y aprendió el beisbol cada domingo y se ganó el aprecio de todos por su sonrisa alegre, su don de gente emprendedora y su amabilidad a toda prueba que marcó la huella del recuerdo en el terreno de El Consejo. Tal vez no fue beisbolista pero capturó en cada atrapada y cada jugada la pasión por el deporte de las cuatro esquinas, sin saberlo, lo vivió, lo amó y lo comprendió, por eso sus pasos aún cabalgan en los predios del Stadium. Su comida fue delicia de propios y extraños al igual que sus chistes y buen humor. Y aún los deportistas procedentes de otras geografías dibujan su rostro como cualquier domingo lleno de algarabía que arrancaba lágrimas y aplausos en la vieja cocinera del terreno que se alegraba cada vez que su pueblo obtenía la gloria del triunfo. Hoy retorno la mirada hacia la cantina del Stadium y las paredes parecieran sonreírme y dibujarme el rostro de Irene sobre la pared que una vez pintó con carbón y aceite, fruto del trabajo arduo y constante que se escapó como manía de inventar historias, de contar. Quizás sin saberlo Irene no sabe que su vida es ejemplo de juventudes y que nunca sé ha apagado porque la luz del trabajo diario aún permanece incrustada en sus entrañas. Por eso sus comidas saben a: outs, hit y jonrón sabor a puro béisbol. Hoy en su añejada casa evoca el pasado con emoción como si fuese un cuadro con flores de papel aquellas que le recuerdan aquella alba del domingo que por vez primera le auspiciaba prósperas y abundantes cosechas que luego les transmitiría a sus descendientes para que le dieran continuidad a la semilla sembrada por ella.
Irene es parte de la historia del beisbol, por su permanencia y perseverancia cada domingo en el Stadium…
Ellas sigue irradiando por siempre el fuerte aroma de sus comidas en cada jugada, atrapada y en el recuerdo grato, que aún insiste en permanecer en la retentiva de los deportistas, Irene constituye el vivir de la gente sencilla, que con humildad, amor y esfuerzo, levantó su familia con honor y dignidad, grabando una  lección silenciosa en esta tierra Revenguista. Irene… señora de señoras.


Irene de Torres
Irene de Torres y su arte culinario Revisado por Redacción La Lupa on noviembre 13, 2017 Calificacion 5

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